31 de julio de 2026 · Administración GESTRIAU
Deterioro de cartera bajo NIIF para Pymes: qué evaluar al cierre y cómo registrarlo correctamente
El CTCP precisó cómo determinar el deterioro de las cuentas por cobrar de clientes. Conozca los criterios aplicables y los pasos concretos para registrarlo sin errores.
Por qué el deterioro de cartera es un punto crítico al cierre
Cuando una empresa presta un servicio o vende un producto a crédito, reconoce un ingreso y una cuenta por cobrar. Pero esa cuenta no siempre se cobra en su totalidad. Si al cierre del periodo existen indicios de que uno o varios clientes no van a pagar, las normas contables exigen reconocer esa pérdida esperada antes de que ocurra: eso es, precisamente, el deterioro de cartera.
Muchas pymes en Colombia registran la cartera al valor nominal sin revisar si hay indicios de incumplimiento, lo que lleva a presentar estados financieros con activos sobreestimados. Este error tiene consecuencias: el resultado del periodo queda inflado y las decisiones de la gerencia se toman sobre una imagen distorsionada de la empresa.
Lo que precisó el CTCP sobre cuentas por cobrar
El Consejo Técnico de la Contaduría Pública, mediante el Concepto No. 0004 de 2024, aclaró que toda cuenta por cobrar relacionada con clientes debe cumplir los criterios del párrafo 11.5 de la NIIF para Pymes para ser considerada un instrumento financiero básico. Bajo esa clasificación, al cierre de cada periodo la entidad está obligada a evaluar si existen evidencias objetivas de deterioro.
Esto significa que no basta con revisar la cartera una vez al año: la evaluación debe hacerse en cada fecha de reporte, lo que incluye los cierres mensuales si la empresa los practica con rigor.
Qué se entiende por evidencia objetiva de deterioro
La norma no exige certeza de que el deudor no va a pagar; exige evidencia objetiva de que existe una dificultad. Algunos ejemplos concretos:
- El cliente lleva más de 90 días sin pagar sin justificación.
- El cliente está en proceso de insolvencia, liquidación o reestructuración de deudas.
- Se detecta una disminución significativa en la capacidad de pago del deudor.
- Existen acuerdos de pago incumplidos o comunicaciones formales de dificultad.
El CTCP señaló además que no es necesario identificar en los estados financieros el nombre o detalle de cada deudor afectado, salvo que exista una circunstancia específica que lo requiera a juicio de los responsables de preparar la información.
Cómo se mide y registra el deterioro
Una vez identificada la evidencia, la entidad mide la pérdida como la diferencia entre el valor en libros de la cuenta por cobrar y el valor presente de los flujos de efectivo que se espera recuperar. Para cuentas de corto plazo, se acepta simplificar el cálculo usando el valor nominal esperado a recuperar, sin necesidad de descontar flujos.
El registro contable sigue esta lógica:
- Se reconoce el gasto por deterioro en el estado de resultados del periodo en que se identificó la evidencia.
- Se acredita la cuenta correctiva de cartera (deterioro acumulado de cuentas por cobrar), que reduce el valor neto presentado en el balance.
- Si en un periodo posterior el deudor paga o mejora su situación, el deterioro se revierte, siempre que haya evidencia objetiva de esa mejora.
Lo que no debe hacerse es esperar a que el cliente declare formalmente que no va a pagar, ni registrar el deterioro solo cuando la deuda es incobrable. La norma es clara: el reconocimiento es prospectivo y basado en evidencia, no en certeza.
Qué hacer si la cartera ya es incobrable: el castigo
Cuando se agota toda posibilidad de recuperación, se procede al castigo de la cartera. Este paso elimina tanto el saldo de la cuenta por cobrar como el deterioro acumulado. El castigo no genera un nuevo gasto si el deterioro ya fue reconocido antes: simplemente cancela los dos saldos entre sí.
El soporte del castigo es fundamental. La empresa debe conservar comunicaciones con el deudor, gestiones de cobro realizadas, conceptos jurídicos si los hay y cualquier evidencia que demuestre que se agotó la gestión de recuperación.
Tres acciones concretas para aplicar esto en su empresa
- Revise su cartera al cierre de cada periodo usando un informe de edades (antigüedad de saldos). Los saldos con más de 60 o 90 días deben activar una revisión detallada.
- Documente la evidencia antes de registrar el deterioro. El soporte es lo que diferencia un ajuste técnico de un registro arbitrario.
- Separe el deterioro del castigo: no espere a perder toda esperanza de cobro para reconocer la pérdida. El gasto debe ir al periodo en que surgió la evidencia, no cuando se agotó la paciencia.
Si su empresa tiene una cartera significativa y aún no practica esta evaluación de forma sistemática, es momento de incorporarla al proceso de cierre contable mensual. Gestriau puede ayudarle a estructurar ese proceso y a dejar los soportes en orden ante cualquier requerimiento de un ente de control.